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El primer punto de este documento está centrado en ofrecer información básica sobre el Proyecto Izeba y contiene cuatro apartados: la descripción del proyecto, puntos de partida, objetivos y claves principales.
1.1. Descripción del proyecto
El Proyecto Izeba consiste en la creación de la figura de tíos/as acogedores/as (familias de referencia o acompañamiento) de menores extranjeros no acompañados. En la práctica supone socializar un programa que, con la colaboración directa del Departamento de Política Social de la Diputación Foral de Gipuzkoa, trata de lograr la adhesión en red de un conjunto de familias voluntarias que aceptan jugar el papel de tíos/as acogedores/as o familias de acompañamiento de estos niños en situación de desamparo.
De este modo, cada MENA, además de contar con el centro de acogida en el que vive, tendrá en el entorno del mismo una familia de referencia. Todas las familias de tíos/as de acogida constituirán así una red de familias que complementan el esfuerzo de integración que se realiza desde las Instituciones y los centros de acogida en los que se encuentran. De algún modo de lo que se trata es de que los Menores Extranjeros No Acompañados o MENA, pasen a ser Menores Extranjeros Sí (Acompañados e) Integrados, o MESI.
Como se ha dicho ya, la función que desempeñan estas familias de acompañamiento es la propia de un/a tío/a que vive cerca de un/a sobrino/a alejado por cualquier razón de su domicilio familiar. Las acciones concretas para desarrollar esta función se enumeran en el tercer punto de este documento pero se orientan a distintas formas de acompañamiento y presencia periódica y regular mediante encuentros semanales, llamadas de teléfono o distintas formas de apoyo o mediación con el entorno.
Actualmente, existen dos figuras que canalizan el apoyo familiar a menores en situación de desamparo: la adopción y el acogimiento. Con el proyecto Izeba se estarían poniendo las bases para sumar a éstas la figura de las familias de acompañamiento o de tíos/as acogedores/as. Una figura que puede ser especialmente adecuada para responder al desamparo de los menores extranjeros no acompañados.
1.2. Puntos de partida
Este proyecto se asienta fundamentalmente en dos puntos de partida: el diagnóstico de la realidad en que se encuentran los MENA y la experiencia acumulada de la figura del acogimiento familiar, sobre todo una vez que éste ha finalizado.
·El diagnóstico. El esfuerzo institucional desplegado para acoger y atender a los MENA es enorme. Sin embargo, la complejidad del fenómeno nos empuja a seguir intentando mejorar. En la actualidad estos menores disponen de un centro de acogida, monitores y servicios de apoyo y seguimiento diario. En la inmensa mayoría de los casos la respuesta de los menores es muy buena. El principal déficit está en su integración social. Normalmente, están rodeados únicamente de otros menores en iguales circunstancias; no disponen de un contacto de proximidad con el contexto social o con jóvenes autóctonos de su edad; carecen de referencias familiares; en algunos casos no encuentran una suficiente contención de sus impulsos; y en ocasiones aisladas se producen conflictos o situaciones de incomprensión e incluso rechazo con la población local que son magnificadas y generalizadas a todo el colectivo. Tratar de complementar y reforzar lo que ya se está haciendo en clave de integración es un propósito plenamente justificado.
·La experiencia del acogimiento familiar. De los más de quince años de experiencia acumulada en torno a esta figura, hay un dato que nos interesa destacar. Se trata del papel que juegan las familias acogedoras una vez que el periodo de acogimiento del menor ha finalizado bien por la vuelta a la familia biológica, o a un centro, o bien por emancipación u otras razones. En estos casos, en algunas ocasiones, la familia que fue acogedora, se transforma espontánea y voluntariamente en una familia de acompañamiento, referencia o apoyo para ese menor que ha convivido temporalmente con ellos. Se convierten en algo así como sus tíos/as. Cuando esto ocurre, normalmente, los resultados son mejores. El menor cuenta con más apoyo, con más afectividad, con más referencias, con más opciones, con más contención, con más cauces de integración social y con más posibilidades de estructurar su vida de una manera constructiva. El Proyecto Izeba se sustenta en base a esta experiencia práctica, y no sólo a una especulación o conjetura teórica.
1.3. Objetivos
Los principales objetivos del Proyecto Izeba podríamos ordenarlos en dos apartados: por un lado, los objetivos directos y específicos; y por otro, los objetivos complementarios y generales.
·Objetivos directos y específicos
-Contribuir a la mejor integración social de los MENA mediante la creación de referencias familiares de afectividad, y mediante la facilitación por parte de las familias de nuevas relaciones sociales en el entorno de estos menores. -Crear una red de familias que colabore con las Instituciones responsables en la mejor y más ética respuesta a la problemática y dificultades que plantea la acogida e integración de los MENA.
·Objetivos complementarios y generales
-Fomentar ante una problemática tan compleja como esta una conciencia social de solidaridad y compromiso y una conciencia mediática de rigurosidad y responsabilidad. -Contribuir a elaborar una mirada social más humanizada hacia estos menores, incorporando la perspectiva de la cercanía y la empatía hacia su realidad y fomentando una conciencia social de solidaridad y hermanamiento. -Restarle peso a la imagen del miedo, el prejuicio o el etiquetado colectivo, y conmover la fuerza de la sensibilidad humana ante estas personas recordando e imaginando que podrían ser nuestros hijos.
1.4. Una misión y dos claves del Proyecto Izeba para la familias voluntarias
Después de una descripción como la anterior en la que se pone el acento en puntos diversos, conviene recapitular y subrayar aquello que finalmente es más importante, lo que debe tenerse presente para no desorientarse. Con esta finalidad, destacaremos la misión y las dos claves principales del Proyecto Izeba para las familias voluntarias.
La misión es la finalidad última, el sueño o la aspiración que nos gustaría alcanzar mediante este proyecto. Las dos claves que vamos a enunciar constituyen los dos principios rectores que emanan de esa misma misión. Se representan en dos ejes: hacia dentro y hacia afuera. Situaremos en el eje hacia dentro la relación que se da en la convivencia interna entre el menor y la familia. Situamos en el eje hacia fuera la mediación que la familia voluntaria de tíos/as acogedores/as puede ejercer entre el menor y el entorno.
·La misión: contribuir a la mejor integración de los MENA
La finalidad de este proyecto es intentar reducir el sufrimiento de los MENA, ayudarles a convivir, a hacer de su proyecto migratorio un proyecto de vida digno y viable… a que puedan ser mínimamente felices. Todo ello pasa por un misma condición básica: contribuir a su mejor integración. Esta es la misión: la integración; y sus dos claves de desarrollo: afectividad y conectividad.
·Clave primera: hacia dentro, afectividad
En la dinámica de convivencia interna de los menores extranjeros no acompañados con las familias de acompañamiento, la primera clave es la afectividad. Elaborar, ofrecer y recibir una relación de afectividad. Una afectividad de familia que aporta confianza, seguridad, apoyo y contención.
·Clave segunda: hacia fuera, conectividad
La familia voluntaria juega un decisivo papel de mediación hacia fuera entre el menor y el entorno. Por eso, la otra clave o misión de los/as tíos/as o primos/as acogedores/as es favorecer la conectividad de estos menores facilitándoles el despliegue de relaciones sociales de proximidad, amistad o intereses y aficiones compartidas.
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